Homilía para el Domingo XXVI del Tiempo Ordinario

      Am 8,4-7; Sal 112; 1Tim 2,1-8; Lc 16:1-13

           Ciclo C

                           La indiferencia de los ricos

Este será el último domingo en el que Lucas nos hable de la riqueza, lo ha venido haciendo con insistencia en últimos domingos. Y hoy Lucas pone en boca de Jesús una sentencia lapidaria: “en materia de riqueza no haremos caso ni aunque resucite un muerto”.

La parábola va dirigida a los fariseos. Acaba de decir el evangelista: “Oyeron esto (no pueden servir a dos amos) los fariseos, que son amigos del dinero, y se burlaban de él”. Jesús apoyándose en las creencias que ellos aceptaban, quiere hacerles ver que, si de verdad creyeran lo que predican, no estarían tan pegados a las riquezas.

Un tal Jesús. CAP. 32. DICEN QUE ESTÁ LOCO

El P. Vicente. CAP. 20. EL CURA DE LATAS

Ellos vivieron el Evangelio. SAN MATEO APÓSTOL Y EVANGELISTA

Homilía para el Domingo XXV del Tiempo Ordinario

Am 8,4-7; Sal 112; 1Tim 2,1-8; Lc 16:1-13

Ciclo C

Tener menos, para tenerme más

El c. 16 de Lucas comienza indicando que la parábola de administrador infiel va dirigida a los discípulos; pero al final de la narración dice: “estaban oyendo esto los fariseos que son amates del dinero”. Esta frase nos indica la falta de precisión a la hora de determinar los destinatarios de esta parábola y la del rico Epulón que leeremos el domingo que viene. Debemos tener en cuenta que a las primeras comunidades cristianas solo pertenecieron pobres. Solamente a principios del s. II se empezaron a incorporar personas importantes de la sociedad. Si los evangelios se hubieran escrito unos años más tarde, seguramente se hubiera matizado mucho más el lenguaje sobre las riquezas.

Un tal Jesús. CAP. 31. LA HISTORIA DEL SEMBRADOR